La renovación del órgano constitucional modificará el reparto de poder al momento de la selección y sanciona a los jueces. La nueva composición del Congreso y la interna del PJ complican la continuidad de los cuatro consejeros alineados directamente con la expresidenta.
La renovación del Consejo de la Magistratura promete convertirse en una nueva disputa de poder dentro del peronismo y podría representar un fuerte retroceso para Cristina Kirchner. El organismo, clave para la selección y sanción de jueces, renovará la mayoría de sus integrantes y el kirchnerismo ya reconoce que tendrá dificultades para conservar la representación que mantiene actualmente.
La exvicepresidenta cuenta hoy con cuatro consejeros identificados directamente con su espacio: los diputados Rodolfo Tailhade y Vanesa Siley, y los senadores Mariano Recalde y Anabel Fernández Sagasti. A ellos se suman otros dos integrantes que suelen coincidir con el kirchnerismo, aunque mantienen mayor autonomía: el abogado César Grau y el juez Alberto Lugones.
Sin embargo, ninguno de esos lugares tiene garantizada su continuidad. Antes de definir quiénes serán los nuevos representantes deberá resolverse incluso una cuestión judicial: si los actuales consejeros pueden ser reelegidos.
El escenario cambió sustancialmente después de las elecciones legislativas de 2025. La Libertad Avanza desplazó al peronismo como primera minoría en Diputados, lo que modificará la distribución de los representantes de la Cámara baja en la Magistratura.
Actualmente, los cuatro lugares correspondientes a Diputados están ocupados por dos consejeros kirchneristas, uno del PRO y uno de La Libertad Avanza.
Con la nueva correlación de fuerzas, el oficialismo libertario podría quedarse con dos representantes, mientras que el peronismo tendría uno y el cuarto lugar quedaría para el interbloque Fuerza Federal, integrado por distintos sectores de la oposición.
Esto implica que el PJ perdería uno de los dos lugares que actualmente controla en Diputados. Pero para Cristina el problema podría ser todavía mayor: el espacio que designe al representante peronista no necesariamente será el kirchnerismo.
Dentro de Unión por la Patria ya existen sectores que consideran que esta vez el lugar no debería quedar en manos de La Cámpora.
“Es algo que se va a resolver por votación dentro del bloque y no por imposición desde afuera”, advirtió un integrante de la bancada.
La definición será especialmente sensible porque el peronismo atraviesa una interna entre el kirchnerismo, el sector que responde a Axel Kicillof, el massismo y otros espacios provinciales.
El kirchnerismo podría quedarse sin representantes propios en Diputados
Si la reelección finalmente fuera habilitada y Cristina consiguiera imponer su decisión, Vanesa Siley aparece mejor posicionada que Rodolfo Tailhade para continuar.
Sin embargo, la posibilidad de que el kirchnerismo conserve alguno de sus dos lugares no está asegurada.
Dentro del bloque peronista algunos dirigentes cuestionan abiertamente la estrategia política y judicial de la expresidenta y consideran que la nueva composición debería reflejar el peso de las distintas corrientes internas.
En ese contexto, incluso circularon versiones sobre una eventual designación de Juan Grabois, aunque desde el bloque peronista calificaron esas versiones como “operaciones”.
La discusión también podría resolverse mediante un acuerdo interno: un sector podría quedarse con el representante de Diputados y otro con uno de los lugares correspondientes al Senado.
La idea de fondo es establecer un sistema de compensaciones que permita repartir los espacios entre las distintas ramas del peronismo.
Lo que varios dirigentes consideran inviable es que los cuatro representantes legislativos del PJ queden nuevamente concentrados en el kirchnerismo.
También está en juego el Senado
La pelea se replica en la Cámara alta. El bloque Justicialista y La Libertad Avanza cuentan actualmente con 21 senadores cada uno, aunque el peronismo posee un interbloque que alcanza los 25 integrantes.
El oficialismo analiza cómo utilizar esa nueva relación de fuerzas para intentar ampliar su representación en la Magistratura.
La estrategia política y legal será evaluada por la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, junto con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El antecedente que genera cautela es lo ocurrido en 2022, cuando Cristina, entonces vicepresidenta, impulsó la división del bloque del peronismo en el Senado para conseguir un representante adicional en el Consejo de la Magistratura.
La Justicia finalmente invalidó aquella maniobra y el lugar terminó en manos del actual senador libertario Luis Juez.
Anabel Fernández Sagasti también enfrenta dificultades
En caso de que el peronismo consiga conservar dos lugares en el Senado, tampoco está garantizada la continuidad de Anabel Fernández Sagasti.
La senadora mendocina es, desde el punto de vista legal, una de las que podría continuar porque actualmente completa el mandato que pertenecía a la ex consejera Inés Pilatti Vergara.
Sin embargo, enfrenta obstáculos políticos.
Su mandato como senadora por Mendoza vence en 2027 y todavía no tiene asegurada su continuidad. Además, sectores enfrentados con La Cámpora controlan actualmente parte de la estructura del peronismo mendocino.
Dentro del PJ también existe una preferencia por designar a alguien que tenga mandato como senador hasta 2030, ya que ese año debería producirse la siguiente renovación del Consejo de la Magistratura.
Otro problema es que Fernández Sagasti no reúne consenso pleno dentro de su propia bancada.
En cambio, Mariano Recalde, también integrante de La Cámpora, mantiene una relación más fluida con otros senadores peronistas. También aparece como posible alternativa Eduardo “Wado” de Pedro, abogado y dirigente con buena consideración dentro del bloque.
Pero nuevamente aparece el mismo límite: otros sectores del peronismo consideran que esta vez les corresponde participar de la distribución de los cargos.
Cuándo se renueva la Magistratura
Los mandatos de los actuales integrantes del Consejo de la Magistratura vencen el 18 de noviembre. El organismo está compuesto por 20 miembros y la mayoría deberá ser renovada.
Los únicos que tienen asegurada su continuidad son el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti; el representante del Poder Ejecutivo, Santiago Viola; y el representante del ámbito académico, Diego Molea, quien ya obtuvo su continuidad.
Los otros 17 integrantes, correspondientes a los estamentos de jueces, abogados, académicos y representantes del Congreso, deberán ser elegidos o designados durante las próximas semanas.
Antes de avanzar, la Justicia deberá resolver los planteos presentados por distintos consejeros y por los jefes de los bloques peronistas, Germán Martínez y José Mayans, para determinar si existe la posibilidad de reelegir a los actuales representantes.
La decisión judicial será determinante para definir buena parte del tablero.
LLA prepara sus propios nombres
Mientras el peronismo discute cómo repartir sus lugares, La Libertad Avanza también comenzó a mover sus fichas.
En Diputados, Gonzalo Roca, dirigente cercano a Karina Milei y al jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, podría continuar debido a que llegó al organismo hace menos de un año en reemplazo de Roxana Reyes.
Otro de los nombres que aparece en el oficialismo es el del santafesino Nicolás Mayoraz.
Por el PRO, el actual representante Álvaro González podría continuar si se habilitan las reelecciones. En caso contrario, el espacio deberá definir un nuevo candidato.
En el Senado, si Luis Juez no pudiera continuar, entre los nombres que circulan aparecen Nadia Márquez, María Belén Montes de Oca y Gonzalo Guzmán Coraita.
El cuarto lugar correspondiente a la Cámara alta quedaría para la UCR. Allí el nombre que aparece con mayor fuerza es el de Maximiliano Abad, quien es abogado y cumple con el requisito profesional establecido para integrar el organismo.




















