El sector advierte que la nueva redacción del artículo 91 limita el rol del municipio en la promoción turística y podría afectar inversiones, empleo y la competitividad de Salta como destino.
El sector turístico de Salta expresó su preocupación tras la aprobación del polémico artículo 91 de la reforma de la Carta Orgánica Municipal de la ciudad, que reduce al mínimo la intervención del Estado en la actividad turística. La medida fue aprobada por la Convención Municipal, dominada por representantes de La Libertad Avanza, y ahora solo podría modificarse cuando la Carta llegue a la Legislatura.
La nueva redacción del artículo establece que la Municipalidad “actuará de manera complementaria evitando sustituir la inversión y actividad privadas, salvo en casos excepcionales debidamente fundados”. En la práctica -dicen en el sector- esto deja al turismo prácticamente librado al mercado.
“La Municipalidad promoverá la actividad turística dentro de la esfera de su competencia, reconociendo al sector privado como motor principal del desarrollo turístico, y promoviendo el ejercicio de la libre iniciativa y la competencia leal. En el ejercicio de sus atribuciones, actuará de manera complementaria, evitando sustituir la inversión y actividad privadas, salvo en casos de interés público debidamente fundados en los que éstas resulten insuficientes. Deberá establecer reglas claras, generales, simples y de fácil cumplimiento, procurando minimizar cargas administrativas innecesarias que afecten la agilidad de la actividad. La Municipalidad podrá establecer regímenes de promoción, incentivos y beneficios fiscales destinados al desarrollo y fortalecimiento del sector turístico”, señala la nueva redacción.
Preocupación del ASAT
El cambio generó alarma entre los actores del sector. Lía Rivella, presidenta de la Asociación Salteña de Agencias de Turismo (ASAT), sostuvo: “Estoy sumamente preocupada por la nueva redacción del Art. 91, que deja al municipio en un rol meramente complementario. El turismo depende de infraestructura, promoción, ordenamiento de espacios públicos, seguridad y control de la informalidad. Si el municipio no puede actuar de manera preventiva, el daño lo pagan el turista y el operador formal que invierte y genera empleo local.”
Por su parte, Facundo Assaf, presidente de la Cámara de Turismo de Salta, añadió: “Nos preocupa la ausencia del sector privado en la discusión de esta modificación. Reducir la intervención estatal solo al esfuerzo privado desconoce los fundamentos básicos del sector. Estamos abiertos al diálogo y dispuestos a aportar nuestra visión cuando se nos convoque.”
Empleos en riesgo
El turismo es considerado uno de los pilares de la economía salteña, con alrededor de 55 mil familias dependientes directa o indirectamente de la actividad. Desde el sector advierten que la limitación de la acción del municipio podría debilitar políticas de promoción, organización de eventos y apoyo a emprendimientos locales, afectando la competitividad de Salta como destino turístico.




















