Este 2 de mayo, las calles de Salta se transforman en el escenario de una nueva Marcha Mundial de la Marihuana, una jornada que trasciende las fronteras y que en nuestra provincia adquiere una relevancia particular en un contexto de transformaciones políticas y sociales.
En diálogo con el periodista Francisco Laiseca del diario Punto Uno, Horacio Giuri, referente del sector, dejó en claro que la movilización no es solo un acto de protesta, sino un paso necesario hacia una sociedad más justa: “Marchar es decir basta a la persecución y avanzar hacia una sociedad más informada y justa”.
La convocatoria en la capital salteña está pactada para las 16:20 horas en la Plaza de la Legislatura, donde se espera que la comunidad se reúna para visibilizar reclamos que van desde la despenalización total hasta la implementación efectiva de los marcos regulatorios actuales.

Del tabú a la regulación: el cambio de mirada y la legislación en Argentina
La realidad del cannabis en Argentina ha recorrido un largo camino desde la década de los 90. Como recordó Giuri en su entrevista, en 1995 —año en que canciones como las de Viejas Locas ya generaban polémica por sus referencias a la planta— el cannabis era “totalmente prohibido” y no existía la posibilidad de plantar legalmente. El giro fundamental se dio gracias a la militancia incansable de colectivos sociales, especialmente de las “madres de los chicos con epilepsia” y otras organizaciones que lucharon por el derecho a la salud.
Este avance se cristalizó con la creación del REPROCANN (Registro Nacional de Cannabis), un programa que permitió a los usuarios y pacientes cultivar y transportar materia vegetal con cierta tranquilidad jurídica. Sin embargo, la llegada del gobierno de Javier Milei y la gestión de la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, introdujeron una etapa de “mucha incertidumbre” y temor en el sector. Giuri denunció que el sistema estuvo paralizado durante meses, dejando a muchos cultivadores en un limbo legal hasta su reciente y lenta reactivación.
Ante este escenario nacional, Salta tomó la delantera con la creación de un “REPROCANN salteño”, una ley impulsada por el gobernador Gustavo Sáenz junto a la Cámara de Cannabis para asegurar un marco jurídico provincial propio. Para Giuri, esto representa un avance estratégico: “El cannabis sigue cargando con un estigma que no refleja la realidad. Hay personas que lo usan por salud y aún así son juzgadas”.
Fundación Greta: investigación, desarrollo y el futuro de la industria salteña
En el centro de este ecosistema se encuentra la Fundación Greta, presidida por Horacio Giuri. Esta institución está dedicada específicamente a la investigación y el desarrollo del cannabis medicinal en la provincia, además de ser una de las impulsoras de la Cámara de Productores locales.

Los objetivos de la Fundación Greta y la Cámara son claros: transformar la visión del cannabis de un problema de seguridad a una oportunidad de salud y desarrollo económico. Entre sus metas principales se encuentran:
- Reglamentación clara: Exigen reglas del juego precisas para atraer inversiones y permitir que los productores trabajen sin miedo.
- Generación de empleo: Se estima que solo con la creación de nuevas fundaciones relacionadas al sector ya se están proyectando cerca de 200 puestos de trabajogenuinos en la provincia.
- Desarrollo regional: La fundación ve un potencial enorme en zonas como Cafayate, donde el «cannabis de altura» podría combinarse con la industria del vino y el turismo para generar un polo económico similar al de Mendoza.
Para Giuri, el desafío actual es cerrar la brecha entre la ley y la práctica cotidiana: “No es solo una discusión legal, es cultural. Hay que dejar atrás el prejuicio y entender que hablamos de salud, derechos y calidad de vida”. La cita de hoy es, en definitiva, un llamado a que Salta consolide su camino como una provincia a la vanguardia de una industria que, bien regulada, promete bienestar y progreso para todos.


















