La Policía llegó a una vivienda de Quitilipi tras recibir un alerta por un incendio y encontró cinco personas muertas: una mujer, su bebé de cinco meses y tres niños. En el frente de la casa estaba desvanecido Alberto Luis Ávalos, de 22 años, pareja de la joven y padre de la criatura.
El llamado al 911 fue cerca de las seis de la mañana del domingo. Alertaba por un incendio en una humilde vivienda del barrio Matadero, en Quitilipi, en el centro de la provincia del Chaco. Al llegar, los policías y bomberos encontraron una escena que ahora investiga la Justicia.
La vivienda está ubicada en Islas Malvinas al 1200. En el frente se encontraba desvanecido Alberto Luis Ávalos, de 22 años. Su madre había rescatado de sus brazos al bebé de cinco meses que el joven tuvo con Rocío Aranda, de 22. La criatura ya estaba muerta.
Las otras víctimas fueron Aranda, otro hijo de la joven, de cuatro años, y dos sobrinos: una nena de cinco años y un nene de cuatro, hijos de su hermana María, de 27.
Según la información reunida durante las primeras horas de la investigación, los tres menores tenían heridas cortantes en el cuello. Aranda fue encontrada sin vida en una habitación y el bebé presentaba signos que deberán ser analizados por los peritos. La autopsia se realizaba este lunes en la morgue judicial de Presidencia Roque Sáenz Peña.
El sospechoso quedó detenido y aislado
Después de los hechos, Ávalos habría intentado ahorcarse con una soga que ató al techo de la precaria construcción, hecha de madera y nylon. La estructura cedió y cayó al suelo. Los agentes lo encontraron inconsciente; los investigadores creen que pudo haber inhalado humo durante el incendio.
Cuando recuperó el conocimiento en el hospital, ya esposado, se mostró agresivo y debió ser controlado por cinco policías. Investigadores describieron que daba alaridos y señalaron que pudo haber estado bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia, aunque esas circunstancias deberán ser determinadas.

El domingo por la tarde, el joven fue trasladado al Complejo Penitenciario N° 2 de Presidencia Roque Sáenz Peña. Quedó alojado en una cárcel común, pero aislado, bajo custodia. El médico que lo atendió había informado un cuadro de psicosis aguda y detectado signos compatibles con una posible intoxicación, datos que forman parte de las actuaciones.
La investigación y las pruebas secuestradas
La causa quedó a cargo del fiscal Gustavo Valero, subrogante de la Fiscalía N° 1 de Sáenz Peña. El funcionario dispuso la intervención del Gabinete Científico del Poder Judicial y del médico policial para trabajar en la vivienda y establecer cómo ocurrieron los hechos.
En el lugar se secuestraron tres teléfonos celulares —dos Samsung y uno Motorola—, un cuchillo de 27 centímetros, un cabo de cuchillo Tramontina con manchas rojizas, un encendedor naranja, dos tramos de soga cortados y un pedazo de sábana con manchas de sangre.

El jefe de la Policía del Chaco, comisario general Fernando Romero, indicó que al sospechoso le asignaron doble custodia después de que se recuperara y se pusiera violento. La medida se mantuvo durante su traslado a la alcaidía.
En la vivienda, la Policía y los bomberos encontraron a dos niños calcinados. En una habitación estaban los cuerpos de Aranda, en el suelo, y de una nena, sobre la cama. La investigación busca reconstruir la secuencia del incendio y de las muertes.
De acuerdo con los datos iniciales, no había denuncias ni antecedentes de violencia de género vinculados con la pareja. La familia había estado en una iglesia del barrio hasta alrededor de las diez de la noche del sábado, unas horas antes de que se recibiera el alerta por el incendio.
El bebé, nacido el 26 de mayo, era el único hijo en común de Aranda y Ávalos. Los investigadores aguardan los resultados de las autopsias y de las pericias realizadas en la casa para determinar las circunstancias de cada muerte.





















