El Gobierno prepara créditos de hasta $50 millones para autos nacionales y busca reactivar la construcción


El Banco Nación negocia con las automotrices las condiciones de los préstamos para comprar vehículos fabricados en el país. Además, el Ejecutivo evalúa ampliar el financiamiento hipotecario para viviendas y extender los plazos de fondeo de la ANSES.

El Gobierno avanza en el diseño de un paquete de medidas para impulsar dos sectores que todavía no logran consolidar su recuperación: el automotor y el inmobiliario. Entre las iniciativas en estudio aparecen créditos de hasta $50 millones para comprar autos fabricados en la Argentina y una ampliación de los préstamos hipotecarios para acceder a viviendas que todavía están en construcción.

Las propuestas se encuentran en etapa de negociación con las empresas y tienen al Banco Nación como uno de los principales actores. En el caso de los vehículos, el Ministerio de Economía mantiene conversaciones con las terminales automotrices para definir las condiciones de los préstamos, especialmente las tasas de interés y los plazos de devolución.

Desde una de las fabricantes señalaron, en diálogo con Clarín, que cada compañía podría realizar un aporte para conseguir mejores condiciones de financiamiento. Por ahora, no hay un esquema cerrado y las definiciones podrían llegar durante la próxima semana.

Créditos para comprar autos fabricados en el país

La línea que analiza el Gobierno apunta a facilitar el acceso a vehículos de producción nacional, en un contexto de retroceso de la actividad y mayor competencia de los modelos importados.

Actualmente, el Banco Nación ofrece préstamos para la compra de autos de hasta 72 meses. La tasa nominal anual fija es del 36% para quienes cobran sus haberes o prestaciones previsionales en la entidad y del 46% para el resto de los clientes.

El nuevo esquema buscaría mejorar esas condiciones, aunque todavía no se conoce cuál será la tasa definitiva ni cuánto durarán los créditos. La participación de las automotrices en el financiamiento es uno de los puntos que se encuentran bajo discusión.

Los números del sector reflejan las dificultades que atraviesa la industria. En septiembre, la producción automotriz llegó a 39.747 unidades, un 15,6% menos que en el mismo mes de 2025. Entre enero y septiembre se fabricaron 314.975 vehículos, con una baja interanual del 16,9%, según datos de ADEFA.

Las exportaciones mostraron un comportamiento diferente: durante septiembre se enviaron al exterior 28.213 unidades, un 6,8% más que un año antes. En los primeros nueve meses del año, los embarques alcanzaron los 203.072 vehículos, con una mejora del 1,6%.

Sin embargo, el mercado interno continúa debilitado. En octubre se patentaron 45.965 vehículos nuevos, lo que representó una caída del 12% interanual y del 8,4% respecto de septiembre. Además, el 68% de las unidades comercializadas fueron importadas y apenas el 32% correspondió a modelos fabricados localmente.

En los primeros diez meses del año se registraron 481.852 patentamientos, un retroceso del 12,8% frente al mismo período de 2025, de acuerdo con la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

El Gobierno busca ampliar los créditos para viviendas en construcción

La segunda iniciativa apunta al mercado inmobiliario. El Ejecutivo analiza extender el alcance de los préstamos hipotecarios que se financian con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, para incorporar la compra de viviendas que todavía no están terminadas.

En una primera etapa, la propuesta se concentraría en inmuebles con un grado avanzado de construcción. Más adelante, el objetivo sería incluir también las propiedades en pozo.

La diferencia está vinculada con el nivel de riesgo de las operaciones. Desde el sector explicaron que financiar una obra avanzada ofrece mayores garantías y, al mismo tiempo, puede ayudar a que los proyectos en marcha recuperen ritmo.

Actualmente, los depósitos del FGS se licitan entre los bancos para que las entidades otorguen créditos destinados a la compra, construcción, ampliación o refacción de una primera vivienda. Las tasas máximas previstas son del 7,5% más CER.

El programa ya tuvo dos licitaciones. En la segunda, se adjudicaron $3.252 millones a un año, con una tasa de 2,71% más UVA, mientras que el tramo a cinco años alcanzó los $196.747 millones, con una tasa de 4,79% más UVA.

Ahora, una de las alternativas que analiza el Gobierno es ampliar los plazos de colocación y licitar depósitos a más de cinco años, con el objetivo de facilitar el financiamiento hipotecario de mayor duración.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió la estrategia y sostuvo que el crédito fondeado por el FGS puede funcionar como un catalizador para movilizar recursos hacia el sector. También reconoció que la iniciativa no resolverá por sí sola los problemas del mercado, aunque planteó que el Ejecutivo busca ampliar las fuentes de financiamiento.

La falta de crédito sigue condicionando al mercado inmobiliario

Los indicadores muestran que la recuperación de las operaciones inmobiliarias todavía es irregular y que el acceso al financiamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos.

En septiembre se realizaron 6.612 escrituras de compraventa en la Ciudad de Buenos Aires. La cifra representó un aumento del 9,2% frente a agosto, pero quedó un 5,5% por debajo del registro del mismo mes de 2025. Entre enero y septiembre se acumularon 48.195 operaciones, un descenso interanual del 2,7%.

La situación es más marcada en las compraventas con hipoteca. Durante septiembre se contabilizaron 1.256 escrituras de este tipo, un 15,5% menos que un año atrás. En los primeros nueve meses del año, las operaciones con crédito sumaron 7.426, con una caída del 31,4%.

Los datos del Banco Central también reflejan esa tendencia: entre enero y agosto se otorgaron 17.279 créditos hipotecarios, frente a los 28.523 registrados durante el mismo período del año anterior. La reducción fue del 40%.

En ese escenario, los bancos públicos ganaron participación en el mercado y pasaron de representar un promedio del 47% al 72% de los préstamos hipotecarios. En cambio, retrocedió el peso de las entidades privadas nacionales, mientras que los bancos internacionales mantuvieron su participación.


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