El fenómeno el Niño entró en su fase más intensa y ya genera preocupación en toda América. La Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió que el evento 2026-2027 alcanzó una categoría “muy fuerte”, con un pico previsto entre octubre y diciembre, y que sus efectos se sentirán con fuerza en la Cuenca del Plata, en la Argentina.
Según el informe técnico elaborado por la OEA junto a la Organización Meteorológica Mundial y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, se esperan lluvias por encima de lo habitual entre noviembre de 2026 y febrero de 2027 en la Cuenca del Plata, que abarca el nordeste, el litoral y parte del centro del país. Este escenario podría provocar crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, anegamientos en zonas rurales y complicaciones para la logística portuaria.
La Cuenca del Plata, bajo la lupa: lluvias récord y planes de contingencia
La Cuenca del Plata es la quinta cuenca hidrográfica más grande del mundo y un sistema clave para el Cono Sur. El informe de la OEA ubica a la región entre las zonas sudamericanas con mayor riesgo de precipitaciones extremas en los próximos meses.
La Entidad Binacional Yacyretá ya solicitó la activación de planes de contingencia tras registrar caudales un 37% por encima de la media histórica en septiembre, con proyecciones de lluvias de hasta 200 milímetros sobre la cuenca del río Iguazú. El reporte anticipó un ascenso en Puerto Ituzaingó, Corrientes, y advirtió que la dinámica de aguas altas ya comenzó a impactar sobre poblaciones e infraestructura costera.
El Instituto Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional también previeron lluvias superiores a las normales en el Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia. Además, el Paraná argentino-paraguayo mostró una onda de crecida y el Uruguay mantiene una condición reactiva, con posibilidad de nuevos repuntes.
Sin embargo, los especialistas aclararon que no se trata de un pronóstico de inundaciones para cada localidad, ya que la magnitud de los impactos dependerá de la distribución de las lluvias, el estado de los suelos y la infraestructura disponible.
Las proyecciones marcan un 100% de probabilidad de que El Niño se mantenga durante el primer trimestre de 2027 y un 75% de chances de que supere los registros históricos desde 1950. Para la Argentina, el seguimiento de los pronósticos locales y la preparación de planes de contingencia serán clave para enfrentar los meses que vienen.
Un continente dividido entre inundaciones y sequías
El Niño no solo traerá lluvias extremas. El informe de la OEA describe un continente partido en dos: mientras la Cuenca del Plata, la costa de Ecuador, el norte de Perú y parte de Chile podrían recibir precipitaciones intensas, otras regiones enfrentarán una marcada escasez de agua.
El Corredor Seco de Centroamérica, el Caribe insular, zonas andinas y caribeñas de Colombia, Venezuela y la Amazonia figuran entre las áreas con riesgo de déficit de lluvias. En Colombia, la caída de precipitaciones podría llegar al 80% en algunas regiones, al afectar embalses, generación eléctrica y aumentando el riesgo de incendios.
En el Caribe, la OEA alertó por posibles racionamientos urbanos y la intrusión de agua salada en acuíferos. En Panamá, la reducción de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela amenaza el calado de los buques en el Canal de Panamá.
La escasez de lluvias en el Corredor Seco podría llevar a entre 500.000 y 750.000 personas a una situación de crisis alimentaria, según el organismo internacional.




















