Alegan que el hecho de que el niño fallecido haya tenido neumonía en sus últimas horas no deslindo a los acusados de su responsabilidad penal, porque la autopsia indicó que murió de un edema cerebral provocado por los golpes.
Tras saberse por un estudio médico que Ángel López, el niño fallecido tras una descompensación que sufrió luego de recibir 20 golpes en la cabeza, tenía un cuadro de neumonía, los querellantes contra la madre y el padrastro, apuntados como autores de la muerte, acusan que la defensa busca distorsionar la causa.
El abogado de la mencionada parte en el proceso judicial, Roberto Castillo, dijo a Domingo 630, programa de Radio Rivadavia, que la existencia de una neumonía “no excluye” la responsabilidad penal de los acusados, sino que, incluso, podría agravarla.
A su vez, el letrado consideró que el informe histopatológico sufrió una distorsión y cuestionó el tratamiento mediático del caso.
“Lo que no entiendo es cómo algunos medios hablan de un giro inesperado que podría dejar en libertad a estos asesinos”, afirmó.
El defensor se amparó en la autopsia, que determinó que Ángel murió a causa de un edema cerebral, provocado por 22 golpes en la cabeza, mientras que el estudio histopatológico menciona únicamente la existencia de una enfermedad respiratoria.
Castillo dijo que la información del estudio resultó tergiversada porque no es un documento que informe el causal de muerte, solo asienta que el niño padecía un cuadro respiratorio adverso.
“Si tenía neumonía y le dieron 22 impactos, eso agrava más la responsabilidad de los imputados”, afirmó el abogado.




















