Los presuntos descendientes directos habían querido impedir el traslado de la espada desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos, pero la denuncia fue desestimada por la Justicia.
Tras la devolución del sable corvo del libertador general José de San Martín al Regimiento de Granaderos, un grupo de familiares de Juan Manuel de Rosas, a quien el libertador de las Provincias Unidas, Chile y Perú, desde su exilio en Francia, le legó la espada tras los combates de la Vuelta de Obligado (1845) y Punta Quebracho (1846) contra flotas navales británicas y francesas, salió a desmentir que los demandantes ante la Justicia para impedir el traslado de dicho objeto de valor histórico, sean descendientes directos de quien fuera gobernador de Buenos Aires y jefe de la Confederación Argentina entre 1829/1832 y 1835/1852.
Los argumentos
Estos familiares del ‘Restaurador’ explicaron que “Manuelita Rosas (hija del caudillo bonaerense) se casó con Máximo Terrero y tuvo dos hijos: Máximo Manuel Terrero y Rodrigo Terrero. El primero de los nombrados se casó con Jenny Thompson sin descendencia y el segundo con Ina Michalowsky, cuya única hija de nombre Viera, murió soltera”.
En base a estos datos históricos, el grupo de familiares de Rosas agregó que “no hay descendientes directos de Máximo Terrero y Manuelita Rosas y los únicos descendientes directos de Don Juan Manuel de Rosas provienen de su hijo Juan Bautista y de su nieto Juan Manuel León Ortiz de Rozas, quien falleció en 1913 siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires”.
Esta información apareció en una nota firmada por Andrés Rivas Molina, Federico Fleitas Ortiz de Rozas y Juan Manuel Soaje Pinto.
Denuncia y desestimación
En los días previos al traslado del sable corvo del general San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos, el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 12 desestimó la medida interina solicitada por quienes se dicen descendientes de Máximo Terrero y Manuela Rosas, que buscaban frenar dicho desplazamiento de la espada del libertador.
La magistrada, Macarena Marra Giménez, fundamentó el rechazo a la demanda a la inexistencia, en principio, de un “cargo” vinculante que obligara a que la pieza permaneciera en el Museo Histórico Nacional, así como también en la falta de documentos probatorios del parentesco de los denunciantes con el brigadier general.



















