La joven de 29 años, acusada de injuria racial, se encuentra utilizando una tobillera electrónica y tiene su pasaporte retenido.
La Justicia de Río de Janeiro ordenó la prisión preventiva para la abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, imputada por el delito de injuria racial tras un incidente en un bar de Ipanema el pasado 14 de enero.
El Juzgado Penal N°37 hizo lugar al pedido de la fiscalía por considerar que existe riesgo de fuga y posible intimidación a los testigos. Según la resolución, “la imputada en libertad, en el presente momento, generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal”, ya que podría presionar a las víctimas para que no declaren de manera imparcial.
Hasta el momento, Páez cumplía medidas cautelares con una tobillera electrónica y la retención de su pasaporte, pero la nueva orden judicial encamina su traslado a un centro de detención.
La investigación de la Policía Civil, cerrada el 23 de enero, concluyó que existen pruebas suficientes, incluyendo filmaciones de cámaras de seguridad y testimonios que corroboran que la acusada llamó “mono” a la cajera del bar y realizó gestos despectivos.
Hasta el momento, Páez cumplía medidas cautelares con una tobillera electrónica y la retención de su pasaporte, pero la nueva orden judicial encamina su traslado a un centro de detención.
La investigación de la Policía Civil, cerrada el 23 de enero, concluyó que existen pruebas suficientes, incluyendo filmaciones de cámaras de seguridad y testimonios que corroboran que la acusada llamó “mono” a la cajera del bar y realizó gestos despectivos.
Tras conocerse la decisión, Páez utilizó su cuenta de TikTok para manifestar su desesperación: “Recibí la notificación que hay una orden de prisión preventiva para mí, por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta”.
La abogada denunció que se están vulnerando sus derechos y afirmó estar “muerta de miedo”. Anteriormente, había intentado justificar su conducta como una reacción inapropiada ante presuntas agresiones previas del personal del establecimiento, quienes según su versión se burlaban de ella y sus amigas.
El delito de injuria racial en Brasil contempla penas que oscilan entre los 2 y 5 años de prisión. La denuncia detalla que Páez continuó con las ofensas incluso en la calle, a pesar de que los trabajadores del lugar le advirtieron que dicha conducta constituía un delito en ese país.




















