Estados Unidos volvió a incautar un petrolero ligado a Venezuela y refuerza el control en el Caribe


En una operación ejecutada antes del amanecer, fuerzas norteamericanas tomaron control de un buque vinculado al régimen venezolano en aguas del Caribe.

Estados Unidos dio un nuevo paso en su ofensiva sobre el tráfico de petróleo venezolano al confiscar otro buque petrolero que operaba en el Caribe.

La maniobra fue realizada durante las primeras horas del día por fuerzas militares norteamericanas, en coordinación con agencias federales, y tuvo como objetivo una embarcación identificada como Verónica, que navegaba bajo sospecha de violar las sanciones vigentes.

De acuerdo a información oficial, el operativo se desarrolló sin incidentes y formó parte de una misión conjunta que involucró a infantes de marina, personal naval y unidades especializadas que actúan en apoyo del Departamento de Seguridad Nacional.

La acción se inscribe dentro de una estrategia más amplia para monitorear y bloquear actividades consideradas ilícitas en aguas del hemisferio occidental.

En los últimos meses, Washington incrementó de manera sostenida su presencia militar en el Caribe y el Atlántico, con el foco puesto en buques vinculados al transporte de crudo venezolano.

Desde fines de 2025, al menos media docena de grandes petroleros fueron interceptados en distintas operaciones, lo que marca un cambio de escala en el control marítimo de la región.

Fuentes del Departamento de Defensa señalaron que la operación contó con el respaldo de un grupo anfibio de la Armada estadounidense, compuesto por varias naves de gran porte, que se encuentran desplegadas y en estado operativo avanzado.

El despliegue, explicaron, busca enviar una señal clara sobre la capacidad de respuesta y el alcance de las fuerzas norteamericanas ante intentos de evasión de sanciones.

Este endurecimiento del control marítimo se produce en un contexto político y estratégico particular.

Tras el colapso del régimen de Nicolás Maduro y su captura a comienzos de enero, Estados Unidos aceleró una política de presión máxima que combina acciones militares, decisiones judiciales y acuerdos económicos puntuales.

El objetivo declarado es desarticular las redes que durante años sostuvieron el comercio petrolero venezolano por fuera de los canales formales.

En paralelo a las incautaciones, el Ejecutivo norteamericano comenzó a avanzar con la venta controlada de petróleo venezolano bajo un esquema supervisado.

Parte de esos ingresos, según trascendió, quedan depositados en cuentas bajo control estadounidense en países considerados neutrales, lo que le permite a la Casa Blanca manejar los flujos financieros sin que los fondos queden a disposición de antiguos actores del poder en Caracas.

Desde el entorno del gobierno estadounidense aseguran que esta combinación de bloqueos, decomisos y ventas reguladas busca reordenar el mapa energético regional y sentar las bases para una eventual reconstrucción del sector petrolero venezolano.

En ese marco, el Caribe volvió a ocupar un lugar central como escenario de una disputa que ya no es solo económica, sino también geopolítica.

Mientras tanto, la sucesión de incautaciones mantiene en alerta a empresas navieras y operadores internacionales, que observan con atención el nuevo escenario.


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