El Congreso salvadoreño, dominado por el oficialismo, se prepara para ratificar la enmienda en los próximos días.
El Gobierno de Nayib Bukele en El Salvador presentó una propuesta de reforma para castigar con cadena perpetua a los menores de 18 años que cometan asesinatos o violaciones, pertenezcan o no a pandillas.
La iniciativa, presentada por el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, busca extender el endurecimiento de penas tras una reciente reforma constitucional que impuso la cárcel de por vida a “homicidas, violadores y terroristas”.
Según el funcionario, el menor que mata o viola debe “tener un tratamiento diferente”, argumentando que la ley penal juvenil anterior garantizaba “recurso humano barato, impune y reciclable a las organizaciones criminales”.
Hasta la actualidad, la condena máxima en el país centroamericano era de 60 años y la pena perpetua estaba expresamente prohibida por la Constitución. El ministro de Defensa, Francis Merino, respaldó la medida señalando que muchos homicidios fueron “producto de la permisibilidad de las leyes”.
Esta ofensiva legislativa se suma a reformas previas que ya permiten enviar a menores vinculados a pandillas a cárceles de adultos, una política que llevó a la detención de más de 3.000 niños y adolescentes bajo el régimen de excepción, según documentó Human Rights Watch.
Pese a la popularidad de Bukele por la reducción de homicidios, organizaciones como Amnistía Internacional y Cristosal denuncian torturas, muertes en prisión y desapariciones forzadas.
Por su parte, la diputada oficialista Suecy Callejas afirmó que “no hay posibilidad de reinserción con los pandilleros”, justificando la irreversibilidad de las condenas. El presidente salvadoreño rechaza las acusaciones de organismos internacionales de derechos humanos, a los que tilda de “bufetes” de defensa de criminales, mientras el Congreso, dominado por el oficialismo, se prepara para ratificar la enmienda en los próximos días.




















