El fuerte mensaje del Papa León XIV en el Domingo de Ramos: “¡Depongan las armas!”


En su primera celebración de Semana Santa, el Pontífice hizo un llamado urgente en medio de los conflictos internacionales y remarcó que “nadie puede usar a Dios para justificar la guerra”.

En el marco del inicio de la Semana Santa, el Papa León XIV encabezó la celebración del Domingo de Ramos en la Plaza San Pedro, donde pronunció un contundente mensaje enfocado en la paz mundial, en medio de un escenario internacional atravesado por conflictos armados.

Durante la homilía, el Pontífice elevó un fuerte llamado a la reflexión y exhortó a las naciones en guerra a cesar la violencia: “¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”. La frase resonó en el Vaticano y rápidamente tuvo repercusión global, en un contexto marcado por tensiones en Medio Oriente y otros puntos del planeta.

El líder de la Iglesia Católica insistió en que la fe no puede ser utilizada como argumento para justificar enfrentamientos. “Dios rechaza la guerra y nadie puede utilizarlo para justificar el enfrentamiento”, sostuvo ante miles de fieles que participaron de la tradicional ceremonia.

La celebración tuvo lugar en la Plaza San Pedro, donde se realizó la habitual procesión con ramos de olivo que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén.

En ese contexto simbólico, el líder católico reforzó su mensaje al destacar que Cristo “no se defendió, no libró ninguna guerra” y que representa un camino de paz y reconciliación.

“Jesús quiere reconciliar el mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan”, expresó el Papa, al tiempo que pidió acompañar con oración a los cristianos que viven en zonas de conflicto y no pueden celebrar con normalidad estas fechas religiosas.

En particular, hizo referencia a la situación en Medio Oriente y a las dificultades que enfrentan las comunidades cristianas en la región. “Estamos más cerca que nunca con nuestra oración de los cristianos que sufren las consecuencias de un conflicto atroz”, afirmó.

Durante la jornada también hubo lugar para el recuerdo del fallecido Papa Francisco, al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte. Su figura estuvo presente tanto en los gestos simbólicos como en las palabras de los fieles que participaron de la ceremonia.

Francisco había atravesado sus últimos días con problemas de salud y, tras una breve reaparición pública en la Plaza San Pedro, falleció el 24 de abril del año pasado en su residencia de la Casa de Santa Marta, dejando una huella profunda en la Iglesia.

Un pedido que trasciende lo religioso

El mensaje de León XIV no se limitó al plano espiritual, sino que también buscó interpelar a los líderes políticos y a la comunidad internacional. En un contexto global marcado por la escalada de conflictos, el Papa pidió avanzar en “caminos concretos de reconciliación y paz”.

Además, incluyó en su mensaje a otros sectores vulnerables, como los migrantes que pierden la vida en travesías peligrosas, y pidió mayor compromiso humanitario.


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