Con apoyo de la oposición dialoguista, el oficialismo aprobó el proyecto por 42 votos contra 30. El peronismo quedó aislado en el rechazo. Ahora el debate se trasladará a Diputados.
Tras más de 13 horas de debate, el Senado aprobó en la madrugada la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La iniciativa obtuvo 42 votos a favor y 30 en contra, gracias al respaldo de la UCR, el PRO y bloques provinciales, mientras el interbloque peronista y representantes de Santa Cruz votaron en contra.
El proyecto, que ahora será tratado por Diputados, sufrió más de 50 modificaciones respecto del dictamen original. Entre los cambios, se eliminó la reducción del Impuesto a las Ganancias para destrabar el respaldo de los gobernadores.
Los gremios lograron mantener los aportes solidarios obligatorios, con un tope del 2%, y conservar la carga patronal del 6% para obras sociales. También se ratificó el Fondo de Asistencia Laboral para indemnizaciones.
La sesión se extendió por la estrategia del bloque justicialista, que buscó dilatar el tratamiento ante una derrota anunciada. El Gobierno aspira a convertir la iniciativa en ley antes del 1° de marzo.
La previa a la votación
El Gobierno enfrentó este miércoles una jornada decisiva en el Congreso con el tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Luego de intensas negociaciones políticas durante las últimas semanas, el oficialismo logró reunir el quórum y apuesta a sancionar su principal proyecto legislativo del período extraordinario.
La sesión fue convocada para las 11 y llega después de que la Casa Rosada aceptara más de una veintena de modificaciones al texto original. Las conversaciones incluyeron a gobernadores y representantes sindicales, cuyos reclamos terminaron incorporados parcialmente a la iniciativa.
Entre las concesiones más importantes, el Ejecutivo garantizó a las provincias que no habrá cambios en la coparticipación del impuesto a las Ganancias. Al mismo tiempo, la CGT consiguió que se mantengan los aportes patronales a las obras sociales y la continuidad del aporte solidario, aunque persisten críticas sindicales y se anticiparon protestas frente al Congreso.




















