Tras versiones confusas y un pedido inicial ligado a un acto en San Lorenzo, el Ejecutivo prepara un decreto para cambiar la custodia del arma de San Martín y se reabre un debate sobre patrimonio, criterios históricos y acceso público.
El sable corvo del general José de San Martín está a punto de cambiar nuevamente de manos. El Gobierno nacional avanza en un decreto que dispondrá su traslado desde el Museo Histórico Nacional (MHN) al Regimiento de Granaderos a Caballo.
La medida tomó estado público luego de versiones que indicaban que el arma había sido solicitada para un acto en San Lorenzo, Santa Fe. Con el correr de las horas, se confirmó que no se trataba de una recreación histórica, sino de una ceremonia formal de traspaso, ya anunciada mediante invitaciones oficiales emitidas por el municipio.
Desde la Casa Rosada, según indicó Clarín, aseguran que el decreto apunta a garantizar “la correcta administración, preservación y seguridad” del sable, y sostienen que la donación original no fijaba un lugar específico de guarda.
Sin embargo, especialistas recuerdan que por voluntad expresa de Manuelita Rosas de Terrero, el arma fue donada al MHN en 1898 y que allí permaneció, con excepción de períodos militares, hasta que en 2015 un decreto presidencial restituyó su custodia al museo.
El sable, adquirido por San Martín en Gran Bretaña y símbolo central de la gesta independentista, tiene una historia atravesada por traslados forzados y episodios de violencia, incluidos dos robos en la década del sesenta. Desde entonces, su conservación estuvo sujeta a decisiones políticas más que a criterios técnicos estables.
El Ejecutivo argumenta que el Regimiento de Granaderos, fundado por el propio San Martín y declarado monumento histórico nacional, es un ámbito legítimo para albergar la pieza. Las críticas apuntan a que el traslado implica sacar el sable del circuito museístico civil, con acceso masivo, para llevarlo a una esfera militar cuyo régimen de exhibición aún no fue aclarado




















