Rusia cuestionó la incautación de su buque petrolero y acusó a EE.UU. de violar el derecho marítimo


El gobierno de Vladimir Putin denunció que la Guardia Costera estadounidense interceptó de manera ilegal un petrolero ruso que transportaba crudo venezolano en aguas internacionales. Desde Moscú aseguraron que el navío tenía autorización para navegar bajo la bandera de su país.

Rusia elevó este miércoles una fuerte protesta diplomática contra Estados Unidos tras la incautación de un buque petrolero de origen ruso en aguas internacionales del Atlántico Norte. Desde Moscú calificaron el accionar de la Guardia Costera estadounidense como una “intercepción ilegal” y acusaron a Washington de violar principios fundamentales del derecho marítimo internacional.

El episodio ocurrió cuando fuerzas estadounidenses abordaron el petrolero —conocido originalmente como Bella 1 y posteriormente renombrado Marinera— mientras navegaba fuera de las aguas territoriales de cualquier Estado. Según el Ministerio de Transporte ruso, la operación se llevó a cabo sin autorización y en abierta contradicción con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

A través de un comunicado oficial, las autoridades rusas detallaron que el buque había recibido el pasado 24 de diciembre un permiso temporal para navegar bajo bandera de Rusia, otorgado conforme a la legislación nacional y a las normas internacionales vigentes.

“En mar abierto rige el principio de libertad de navegación y ningún Estado tiene derecho a aplicar la fuerza contra embarcaciones debidamente registradas en jurisdicciones de terceros países”, señalaron desde el gobierno.

Según la versión rusa, la comunicación con el navío se perdió luego de que helicópteros y unidades navales estadounidenses interceptaran la embarcación alrededor de las 15 horas de Moscú. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el despliegue militar durante el operativo, que incluyó el uso de tecnología infrarroja para abordar el buque.

Desde Washington, en tanto, sostienen que el petrolero forma parte de una denominada “flota fantasma” que transporta petróleo para países sancionados, como Venezuela, Irán y la propia Rusia, en presunta violación de las restricciones impuestas por el Departamento del Tesoro. El navío había sido sancionado en 2024 por supuestos vínculos con operaciones financieras ligadas a Irán y al grupo Hezbolá.

El Marinera había sido seguido por Estados Unidos desde que intentó eludir el bloqueo naval impuesto a fines de diciembre sobre petroleros que se dirigen hacia o desde Venezuela. Incluso, de acuerdo a medios estadounidenses, Rusia habría enviado recursos navales —incluido un submarino— para escoltar la embarcación durante parte de su trayecto.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso expresaron su “profunda preocupación” por lo que describieron como una atención “desproporcionada” por parte de Estados Unidos y fuerzas de la OTAN hacia un buque de carácter civil. “Esperamos que los países occidentales que proclaman su compromiso con la libertad de navegación respeten este principio en la práctica”, señalaron.

La incautación del Marinera se convirtió en el tercer caso de un buque vinculado a Venezuela que es detenido por el Gobierno de Trump desde el inicio del bloqueo naval contra el régimen de Nicolás Maduro.


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