Francisco Tropepi manifestó el apoyo explícito de la gestión de Javier Milei a Donald Trump por el ataque a Venezuela para recuperar “la democracia” y “los derechos humanos”.
Diversos organismos internacionales convocaron reuniones de urgencia tras el operativo militar de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro. Durante una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitada por Colombia y respaldada por Rusia y China, el Gobierno argentino manifestó su apoyo explícito a las acciones estadounidenses.
El embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, afirmó que la administración de Javier Milei “valora la decisión y la determinación demostradas por el presidente de Estados Unidos y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro”.
En su exposición, Tropepi sostuvo que estos acontecimientos representan un avance contra el narcoterrorismo regional y abren una oportunidad para que el pueblo venezolano logre “recuperar plenamente la democracia, el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos”.
Según el diplomático, el régimen de Maduro no solo fue una amenaza interna por la violación sistemática de derechos fundamentales, sino también “para toda la región, al liderar y exportar sus redes de narcotráfico y crimen organizado”. Asimismo, la Argentina solicitó formalmente a las autoridades de la transición venezolana la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido desde finales de 2024.
Por el contrario, la postura de Venezuela fue de absoluto rechazo. El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, acusó a Washington de ejecutar “una guerra colonial” con el fin de “imponer un gobierno títere” para controlar las reservas de petróleo del país.
Moncada denunció que Estados Unidos violó la Carta fundacional de la ONU al recurrir al uso de la fuerza contra la independencia política de otro Estado. En paralelo, la Organización de Estados Americanos (OEA) también convocó a un Consejo Permanente extraordinario para abordar la situación, a pedido de misiones diplomáticas que incluyeron a países que rechazaron la intervención.
La crisis generó una profunda división en los bloques regionales. En una videoconferencia de la CELAC, los mandatarios no lograron alcanzar un consenso: mientras los presidentes de Argentina, Ecuador y El Salvador celebraron la caída de Maduro, los líderes de Brasil, Chile, Colombia y México condenaron la acción militar.




















