TRIBUNA DESPIERTA


Escraches en la zona roja: entre el remedio y la enfermedad

Por Redacción Ciudad Despierta

Los vecinos del Hogar Escuela que decidieron “escrachar” por Facebook a prostitutas y clientes de la Zona Roja. Fotos, patentes, escándalo… de todo un poco.

Escraches en la zona roja: entre el remedio y la enfermedad

Por Luciana Andolfi (*)

Ocasionalmente encontramos noticias en Salta que sean tan controvertidas como la que salió hace muy poco tiempo, respecto a los vecinos del Hogar Escuela que decidieron “escrachar” por Facebook a prostitutas y clientes de la Zona Roja. Fotos, patentes, escándalo… de todo un poco.

Una controversia es una discusión reiterada entre dos o más personas que defienden opiniones contrarias. Y en este caso algunos piensan que está bien, otros que está mal, que viola el derecho a la intimidad, que viola el derecho colectivo a vivir en un ambiente saludable. Corre aún mucha agua en el rio.

¿Es legítimo? Esa es la pregunta que deberíamos hacernos. ¿Es legítimo que vecinos, cansados de no encontrar soluciones, acudan a esta medida? La respuesta es no. Y ese no tiene su fundamento en el estado de derecho en el que vivimos. Quiérase o no, la justicia por mano propia fue dejada de lado hace bastante tiempo y si nos permitimos como sociedad volver a aplicarla estaríamos regresando al siglo XVIII a.C (muchos años, ¿no?) cuya expresión más conocida es el pasaje bíblico “ojo por ojo, diente por diente”.

Lo que sucede es que tenemos conceptos muy equivocados y un pueblo muy cansado de la ineficiencia de las autoridades públicas. En esta situación particular tenemos tres actores y diversos argumentos. Aquellas personas que ejercen la prostitución dicen tener derecho a trabajar. Es un absurdo. Sin anteponer un juicio de valores, el argumento jurídico podría ser utilizado por el narcotraficante, el asesino a sueldo o el ladrón, porque también “de eso viven”.

Son actividades consideradas disvaliosas para la sociedad y como tales tipificadas como delitos (en este caso contravención) y por lo tanto castigadas. Castigadas de acuerdo a derecho, respetando el debido proceso legal y la defensa de la persona. Por otra parte tenemos a los vecinos, quienes argumentan que “No queremos una zona roja en nuestro barrio, y estamos totalmente desamparados, porque ni la policía, ni la municipalidad, ni el gobierno hacen nada. Por eso tomamos esta medida, porque ya que nadie hace nada, nosotros no vamos a dejarlos trabajar”. Primer error, no es que no los están dejando trabajar, están encontrando una forma de reprimir un delito. Y segundo, la ineficiencia de las autoridades no es óbice para violar cualquier derecho aplicando la justicia por mano propia. Si esto fuera legítimo ¿se imagina Ud., lector, en lo que podría terminar esta sociedad? Pienso que sí.

Por último tenemos a los clientes, aquellos sujetos que se acercan a la zona para contratar servicios sexuales. ¿Y ellos qué? Estoy segura que su conducta es moralmente reprochable, socialmente inaceptable si se quiere pero ¿no tienen ningún derecho? ¿Están cometiendo una contravención? A la primera pregunta respondo sí, tienen derecho a la intimidad y al honor. Respecto a la segunda contesto no, el Código Contravencional de Salta no castiga a quien solicita servicios sexuales. Sin embargo, y esto es interesante, si considera contravención contra la libertad individual (art. 48) al “que fotografiare, filmare, grabare, vigilare o siguiere a otro, contra la voluntad expresa o presunta de éste, salvo que se tratare de actividades legales o en ejercicio legítimo de la libertad de prensa.” Da para pensar.

Seguramente son muchos los interrogantes y las opiniones que surgirán al respecto. Será mucho el enojo de algunos, pero aun así debemos respetar la ley. Hay métodos mejores para exigir respeto por nuestros derechos. No es el camino vulnerar los derechos de los demás buscando “justicia” porque como dice Paul Auster “Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia”.

(*) Abogada penalista.


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