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Cuando los problemas económicos entran en la vida cotidiana, nos dejan sin deseo

Por Redacción Ciudad Despierta

De pronto, antes con cierta cantidad de dinero alcanzaba para vivir y distraerse, ahora ese presupuesto se acorta y la psiquis misma trabaja de una manera condicionada y de alguna manera se manifiesta con los controles de impulsos: queremos, deseamos, nos motivamos para hacer algo, pero cuando vemos

Cuando los problemas económicos entran en la vida cotidiana, nos dejan sin deseo

Desde la perspectiva psicológica hay muchos motivos de consulta, porque las parejas empiezan a entrar en una etapa de monotonía, en un estado de rutina por la cuestión económica. De pronto, antes con cierta cantidad de dinero alcanzaba para vivir y distraerse, ahora ese presupuesto se acorta y la psiquis misma trabaja de una manera condicionada y de alguna manera se manifiesta con los controles de impulsos: queremos, deseamos, nos motivamos para hacer algo, pero cuando vemos que la realidad nos limita, nos acota. Entonces, el principio de placer queda en la nada.

No podemos darnos con los gustos que ver con nuestra autoestima, con nuestro amor propio, cómo me veo, cómo está mi imagen. Si mi imagen no está como la deseo, como quiero, no me siento bien, psicológicamente estoy sintiendo un malestar, que lo está creando ese medio externo que se llama estrés, que es la presión que está realizando esta crisis económica. Entonces no hago lo que tengo que hacer sobre la base de mi autoestima, y todo eso nos va cercenando nuestro estilo de vida, nuestra forma cotidiana de ver la vida, y también empieza a entrar en detrimento esta etapa del enamoramiento, que en los primeros tiempos es pasional, luego de aceptación y finalmente de conformidad, y para llegar al de conformidad necesitamos tener una confianza neta de lo que es la pareja.

La pareja que va a la consulta no comienza sabiendo qué es lo que le está causando el problema, pero se terminan dando cuenta de las preocupaciones y limitaciones que los llevan a ese estado. También entran otras cuestiones como la sexualidad, la armonía, los hijos, y en todo esto tiene que ver la economía.

Por ahí el hombre quiere regalarle lencería a su mujer para tener un momento de placer, pero lo que debe gastar le representa un gasto de las dos terceras partes de su sueldo, y eso es frustrante, porque no deja de impactar en nuestra psiquis una molestia, un malestar.

La consulta del hombre generalmente es el problema de erección, que comienza con el estrés cotidiano, por lo rutinario y lo monótono. Primero comienzan a tener una frecuencia mucho más distendida, más lejana y en eso va perdiendo el deseo, ese deseo que se pierde repercute en el cerebro y por consecuencia en la libido.

Las multitareas que se cumplen hoy por los cambios en nuestra sociedad, afectan en todo: en la erección, en la falta de deseo, bloquea la libido y perdemos todo proceso de deseo.

En esta cuestión de crisis económica que entra en la vida cotidiana, nos empieza a dejar sin ese deseo. Pesan más la falta de dinero, la preocupación, el no poder pagar las deudas. Entonces se da que cuando el hombre está con su pareja en el juego amatorio, no tiene una erección, o se le cruzan muchas cosas en su psiquis y lógicamente no actúa su sistema reproductor. Ahí se produce una frustración y los humanos somos muy poco tolerantes a las frustraciones.

Es difícil, pero hay que ir a la cama distendido, relajado, hay que concentrarse con su mujer, con el amor y el sentimiento, y a nivel cerebral se va crear la función emocional.


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