FUNCITY


La nueva vida de tu ex: ¡no entres en pánico!

Por Redacción Ciudad Despierta

Seguro que pensás: “¿¡Pero qué le vio!?”. El blanquea una relación y vos entrás en pánico. ¡Calma! Modo de empleo para relajar, incluso cuando su media naranja es, a primera vista, lo peor que te puede pasar. POR LAURA SALINAS

La nueva vida de tu ex: ¡no entres en pánico!

La población adulta se divide en dos: un 50% de superados que se distancia de un amor y “nunca más”. Reinician mente y corazón. Al otro 50% le cuesta manejar el temita del apego, de soltar y cerrar etapas. Pero hay un momento después de una separación en el que estamos todos del mismo lado y es cuando nos llega el dato de datos: “Tiene novia, se la presentó a sus amigos”. “Pasó Navidad con sus nuevos suegros”. “Su novia actual 10 años mayor, la ama ¡y hasta le lleva a los 3 nenes al colegio!”. Tranquila. No estás sola. Como afirma Buda: el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Por eso te presentamos algunos escenarios posibles de sus nuevas parejas, para tomar con soda la noticia y darle un fondo blanco antes de que te baje la presión.

SU AMOR ACTUAL…SOS VOS

La tercera es la vencida, segundas partes son mejores (o nunca fueron buenas) y otras frases por el estilo para justificar que, una vez más, volviste con tu ex. ¿Está mal? Oficialmente, no. Salvo que tengas 35 o 40 años, que las apps de citas te hayan agotado y que te permitas la tentación de volver con lo más cómodo del mundo: el que te conoce, te contiene, sabe tus gustos dentro y fuera de la cama. Además, ya memorizaste su manual de instrucciones y todo parece poder funcionar bien esta vez. Sabemos que es peligroso, que la gente no cambia, pero es el sillón más cómodo que hemos conocido, ese jean que tan bien nos calza, es ese perfume que nos encanta.

¡Esos chistes, otra vez! Agradecemos que él no hubiera armado su vida sentimental hasta reencontrarte. Pero en el fondo lo sabemos: un ex es pasado. Y lo pasado pisado. Aunque, siguiendo con las frases, a nadie se le niega una segunda oportunidad. Y menos, ¡a vos!

…TIENE CERO ONDA

Es la nada misma. Tu capacidad de compresión entra en cortocircuito. La nueva novia de tu ex no se destaca por ser despampanante, no brilla por su estilo, no es demasiado joven ni demasiado alta ni demasiado baja ni demasiado gorda ni demasiado flaca ni demasiado asquerosa ni demasiado simpática. ¡Y ni siquiera es una intelectual! ¿Qué le vio? Asoman por tu cabeza pensamientos políticamente incorrectos que a pesar de censurar persisten. ¿Por qué está con alguien inferior? ¿A mí o a él? ¡¿Inferior a quién?! Con los días, tu mente se aquieta y te propone un consuelo. Imaginate si ese nuevo amor fuera una doble de Pampita. O peor aún, ¡de Scarlett Johansson! De pronto, te pintás las uñas, tenés ganas de regar las plantas y florece tu paz interior: al fin y al cabo, ésa es una buena noticia.

…ES UNA BOMBA

Fatal. Fue un error fatal estalkearlo. ¡Te encontraste con esa foto! La nueva compañera del hombre de tu vida está en las antípodas de lo que siempre pensaste de él: ¡es un avión! Divina. Que tuviera como 100 de delantera no sería nada si no lo acompañara con una cintura de avispa y una cadera digna de las hermanas Kardashian. ¿Quién es, Barbie? Peor, es una fiel mezcla de Penélope Cruz y Pocahontas. ¿Qué le vio? Tan poco honesta parece esta nueva realidad que la escenografía del álbum de fotos que él mismo puso público en el Facebook es Miami. La superficialidad te eriza la piel, pero al rato te das cuenta de la estrategia. El amor no se publica. El resto, es puro ego. ¡Suerte, pololos!

…SE LLAMA JUANCHI

¡Era gay! La nueva pareja de tu ex no es ella, sino él. Tu recalculando se vuelve eterno. ¿Cómo no me di cuenta? ¿Cuándo pasó? ¿Es hétero o bisexual? La foto de perfil son dos manos peludas con anillos de compromiso. No quedan dudas de que, en este caso, el “no sos vos, soy yo” tenía una contundente razón. No estabas loca cuando aquella noche pensaste qué te dijo Fabián al oído, ni tenías pocas capacidades de seducción cuando a pesar de tus empeños eróticos, la cama se hacía cada vez difícil. Un alivio para ambos, al fin y al cabo. Ya llegará el momento y los dos − ejem, ¿los tres? − estarán listos para un abrazo reparador…

ES TU AMIGA

Te rompió el corazón. Tu compinche desde jardín de infantes te invita a merendar. Cuando unta tus tostadas con manteca, dulce de leche y mermelada olfateás que algo no anda bien. Si ella no come harinas, ¿qué hace con pan blanco en la casa? Siempre está a dieta, ¿de dónde salió la manteca? El queso crema tampoco es light. Al rato, todas tus dudas se disipan porque te explica el motivo de la reunión: “Me enamoré de Santiago. Santi, tu ex”.

El hecho ya está consumado, los indicios culinarios explican que esto sucede desde hace tiempo y las excusas que él te ponía durante los últimos tiempos del noviazgo encuentran explicación. Lo que no cierra es por qué. Tratas de no matarla, intentás entender, pero el hecho consumado te impide el perdón. ¿Y ahora me lo venís a decir? Santiago ya no importa, al fin y al cabo, ya fue. ¡Pero ella! Ella, en la cuerda floja de dejar de ser algo (bueno) tuyo. Una ráfaga de futurología te da la certeza de que no podrás convivir con esta nueva situación. Las explicaciones forzadas te ayudan a definir. Hay traiciones que no tienen retorno. Le das un beso, tragás la última tostada y le deseas amor y paz.

…ES OTRA PRESA

Pero mi historia tuvo final feliz. Creíste que entre ustedes había sido amor a primera vista. Te prometió el oro y el moro, un crucero por las islas griegas, incluso una casa con jardín y casamiento. Pero en el medio todo un tsunami acabo con todo. Los celos mutuos, revisar celulares, una persecución sin sentido y muchas e inentendibles idas y vueltas. Hasta que un día, ¡plaf! se cortó. El hombre perfecto te borró de las redes sociales y hasta te bloqueó del celular. Mientras tratabas de entender a qué se debía tanta determinación en una historia tan cíclica, tus amigos te empiezan a llamar.

Resulta que él vive una nueva historia de amor documentada con selfies por doquier en las redes, con los mismos paisajes, palabras, promesas y un proyecto de casamiento al mes de haberse separado de vos. La vergüenza ajena se apodera de todos, menos de él. Su conquista es la misma, sólo cambia la presa. Tu alivio es inmediato: ¡de la que te salvaste! Le debés, mínimo, una promesa a la Virgen.

…ES UNA FAMOSA

Fue un culebrón. Hace tiempo que dejaste las carilinas, el helado con Netflix y las noches de llanto. Estás lista para volver a ser cool cuando de repente vas al supermercado chino, estás en la carnicería y la TV de fondo, clavada en un programa de chimentos, te pega un golpe bajo. El nuevo novio “desconocido” de la actriz del momento ¡es tu ex! Rompés en llanto, el cajero te trae una silla, una señora te abanica con su monedero y no sabés por qué ese bajón.

¿O sí? Será el primer plano del chico al cual no le gustaban las fotos, serán los recuerdos de cómo se burlaba de los programas de la farándula, ¿será tu ego? Los whatsapps de amigas no paran de llegar. El minuto a minuto no te deja olvidar. A partir de ahora lo que haga o deje de hacer será público. La tortura avanza hasta que en la catarata de mensajes llega uno de él: “Aunque sigamos nuestras vidas siempre te voy a querer”. Ahora sí, estás lista para seguir.

…ES TU ALUMNA

No sólo es una millennial que recién festejó los 30. ¡La conociste dictando el curso de literatura rusa! Como es de imaginar, el grupo de interesados era reducido. Vos justo habías tenido a los mellizos, tu vida −y tu cuerpo− eran un caos, y no te ahorrabas detalles domésticos durante los breaks, compartiendo un café. jajá va, jajá viene vos hacías catarsis y no te ahorrabas en comentarios que destrozaba al padre de familia. Tu verborragia puérpera, es cierto, merece total impunidad. Pero bueno. Después te separaste y en unas Pascuas tu mejor amiga te manda una captura de pantalla con tu ex, tu alumna, tu ex suegro, tu ex suegra, tus ex hijastros y etcétera.

Nunca se te había pasado por la cabeza que esa relación podía existir. Mientras las neuronas hacían el esfuerzo y tu transpiración te habrá ayudado a bajar 10 o 20 kilos, empezaste a desenredar el ovillo y se te escapó una risita de costado. Te copaste: ella es buena gente, qué mejor madrastra para pasar los domingos con tus hijos.

…ES DIOS

Venía muy enyoguizado. “Lo que sucede, conviene”, te dijo durante un amanecer y se marchó con su bolsito mínimo. Así empezó su nueva vida. No es que estuvo preso y se volvió evangelista. Tampoco empezó a salir con la que te volvía loca de celos. Es peor: ahora respira por las mañanas, medita por las tardes, se hizo vegano y es especialista en religión. Sus posteos en Facebook varían entre perros perdidos, frases de autosuperación y cursos de metafísica. Es proselitista de la buena onda, de las vidas pasadas y, como si todo esto fuera poco, también corre. En su casa, los zapatos se dejan afuera. El sahumerio reemplazó al perfume y la magia del orden terminó, lo convirtió en minimalista. Su nueva pareja es Dios, Buda, Pachamama, alguno de ellos y todos a la vez. Y tenía razón: si sucede, conviene.


^