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El Carnaval no tiene precio, es una expresión de amor con la tierra de uno, con el otro..

Por Redacción Ciudad Despierta

Se percibe en las calles un innegable clima de festividad y familiaridad que invade a todos. Es algo raro y absorbente, que despierta instintos festivos en el más parco, que pasa del asombro a la manifestación total de la algarabía

El Carnaval no tiene precio, es una expresión de amor con la tierra de uno, con el otro..

La foto de Bartolomé Cruz es una de las tantas imágenes que muestran el fenómeno cultural en que se ha convertido el Carnaval en la provincia de jujuy.
Sin duda alguna, la manifestación de los pueblos de la Quebrada y los valles, es mucho más genuina que el festival que organizan Los Tekis en San Salvador con la presencia de grandes figuras del cancionero argentino pero que nada tienen que ver con la esencia ancestral que sí queda reflejada en la imagen que acompaña esta publicación.
Sin embargo, quizás la convivencia de distintos aspectos sea una condición cultural o social del momento. 
No se puede negar que Los Tekis se han convertido a lo largo y ancho del país en ícono del carnaval jujeño, que han sido ellos los que le han prodigado visibilidad en los medios y que como resultado de sus festivales, gran cantidad de visitantes se preparan para en esta fecha para venir a Jujuy.
Sin embargo, a nivel local son muy cuestionados por el perfil comercial de sus espectáculos. Es cierto, ver el "carnaval de Jujuy" en la Televición Pública con Ciro y Los Persas, Chano y otros, más parece un festival porteño organizado por una gran marca telefónica, o de gaseosas, pero jamás podría asociárselos a la fiesta jujeña. Carnaval es Coroico, por ejemplo.

¿Por qué no se muestran los corsos de San Pedro, Perico o Libertador o el desentierro en Tilcara o la fiesta de Volcán? ¿Siempre habrá que ir detrás de la popularidad que imponen la Capital Federal o la Televisión porteña?

Los carnavales jujeños ya eran de importancia antes de Los Tekis. Ellos sólo le han dado publicidad. Pero se olvidaron de explicar qué ha dejado para Tilcara, sus peñas por muchos años cuando el entonces intendente Diaguita Pérez les cedió el corralón municipal.

Cómo será de importante el carnaval jujeño, que hasta funcionarios nacionales han venido a participar para dotar a sus figuras de un perfil ancestral o popular, que obviamente no traen de cuna. Pero que ahora les sirve para ganar votos.

¿Quién puede creer que Marcos Peña sienta el carnaval? Si Peña hubiera vivido en Jujuy, para estos días preparaba las valijas y se las tomaba a otra provincia o a otro país, como hacen muchos políticos. Pero ahora se lo vio entre festejantes con harina en la cabeza y con papeles de colores que le colgaban por todos lados.

El carnaval jujeño no es una postal. Es un sentimiento popular, quizás "porque nos gusta la joda", como exageraron Mauro y Juanjo de Los Tekis en la TV Pública. Es un sentimiento, un compromiso que viene de antaño y 
impone hasta en las familias y que luego sale a las calles en forma de comparsas. 
Las mujeres tienen su jueves de comadres, los hombres de compadres... Y muchos jujeños que viven en otras latitudes, reservan sus vacaciones para esta fecha con la única intención de no perderse la fiesta del Rey Momo.

Se percibe en las calles un innegable clima de festividad y familiaridad que invade a todos. Es algo raro y absorbente, que despierta instintos festivos en el más parco, que pasa del asombro a la manifestación total de la algarabía.

Lamentablemente, los gobiernos no han tenido ninguna estrategia para resguardar la esencia de estas manifestaciones, como la de la fotografía, o lo que pasa en Volcán, Tilcara, y Humahuaca, o San Pedro, Perico y Libertador, sólo por nombrar ciudades más sobresalientes. No hay una política para mostrar esa esencia cultural a los visitantes, creando circuito que posibiliten participar a los que así lo deseen, y sólo espectar a los que quieran conocerlo como públicos. 
Insistimos, el carnaval jujeño no es la peña ni la carpa de Los Tekis con figuras del folklore y el rock nacionales, eso es sólo la parte que más le conviene hoy al gobierno radical y por supuesto también al nacional. Y Los Tekis que hacen de esto un negocio. El Carnaval no tiene precio, es una expresión de amor con la tierra de uno, con el otro; en estos días se perdona todo, se renuevan las amistades, y se guardan las alegrías para el recuerdo. El carnaval no necesita de figuras populares, sino de ese sentimiento de hermandad y amistad que señaron nuestros abuelos. Para que quede claro. (O.B.)


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