TRIBUNA DESPIERTA


Trump deportará a 3 millones de “criminales”

Por Redacción Ciudad Despierta

Dijo a la CBS que son “pandilleros y narcotraficantes”. Los echará o irán presos. Sobre los que trabajan sin papeles, los llamó “gente estupenda” y no dio detalles.

Trump deportará a 3 millones de “criminales”

(INTERNACIONAL, CLARIN).- A días de su triunfo en la elección presidencial de Estados Unidos, Donald Trump confirmó hoy en una entrevista cedida a la cadena televisiva CBS una de sus promesas más polémicas: la deportación de inmigrantes sin papeles. “Lo que estamos haciendo es tomar a los criminales y a quienes tengan antecedentes criminales, pandilleros, traficantes de drogas, probablemente dos millones, incluso tres millones; los vamos a sacar del país o los vamos a encarcelar”, prometió el magnate de 70 años durante el reportaje emitido por la emisora.

Se estima que en EE.UU. viven unos 11 millones de personas sin permiso de residencia. El próximo presidente de Estados Unidos también se refirió a los restantes ocho millones de inmigrantes que no han cometido ninguna ilegalidad, salvo la de quedarse en el país sin papeles. En su primera entrevista en televisión tras ser elegido, Trump dijo que “una vez que la frontera esté segura” su gobierno va a tomar una “decisión” sobre ellos: “Son gente estupenda, pero vamos a tomar una decisión sobre ellos”. No dio más detalles, aunque estableció implícitamente una diferencia entre ambos grupos de indocumentados.

Con la frontera “segura” Trump se refería al muro con México que también anunció durante su campaña. Si con la deportación de inmigrantes no parece haber dado marcha atrás (durante un meeting en septiembre en la ciudad de Phoenix, Arizona, había dado la misma cifra de dos millones de deportaciones), con relación al muro sí hay cambios. Anoche no habló de imponerle el pago al gobierno de México y admitió que, en algunas partes, un cerco podría ser mejor que un muro de ladrillos y cemento.

“Caos total, desorden, miles de crímenes horribles y violentos”. “Fuente de terribles enfermedades infecciosas”. “Traen las drogas, traen el crimen, son violadores”. Son sólo tres de las frases que a lo largo de su campaña por la presidencia Trump le dedicó a los mexicanos, el principal grupo de inmigrantes en EE.UU. (53% de todos los nacidos fuera del país).

Después de esa retórica, no es de extrañar que el clima entre los latinos y otros inmigrantes sea de miedo y resistencia. Después de las protestas del sábado contra los dichos de Trump sobre la inmigración, ayer fue otra jornada de marchas en Manhattan, mientras había protestas programadas para otras ciudades del país (Ver pág. 4). También los alarmaba ayer el probable nombramiento del secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, como miembro del equipo de transición de Trump y como consejero en temas de inmigración. Kobach es responsable de muchas de las leyes antiinmigrantes más duras del país, como las de los estados de Arizona y Alabama.

En temas de inmigración, Barack Obama aparece como el presidente que expulsó a más personas sin permiso para vivir en EE.UU.: en sus ocho años de mandato, unos 2,5 millones de inmigrantes fueron deportados. Según un informe del diario The Boston Globe, el 60% de los expulsados por el Departamento de Inmigración eran criminales convictos.

Pero aunque Trump y Obama se parecieran en los hechos, las diferencias en el discurso tienen consecuencias en la vida diaria de los latinos. Los actos discriminatorios, siempre presentes, se han multiplicado en los últimos días, así como los videos racistas en Internet y las pintadas en las paredes, como el mensaje “Bye, bye latinos, hasta la vista” escrito en un pizarrón en la Universidad de Elon, en Carolina del Norte.

En un intento de suavizar las declaraciones de Trump, el republicano que preside la Cámara de Diputados, Paul Ryan, dijo ayer que el próximo presidente no planea crear una “fuerza de deportación” para expulsar a los inmigrantes sin papeles, otra de sus promesas de campaña. “Pensamos que lo primero y lo más importante antes de entrar en cualquier otro tema de inmigración es asegurar la frontera, saber quién entra y sale del país”, dijo el poderoso republicano durante una entrevista en la cadena CNN.

Ni en la campaña ni ahora a Trump parece haberle importado su propio origen. Como la mayoría de los estadounidenses, es descendiente de extranjeros: su abuelo, Friedrich Trump, nació en el pueblo alemán de Kallstadt y llegó a Nueva York en 1885, sin más riqueza que su voluntad de trabajo.

Los expertos en inmigración le reprochan además su inexactitud. Su frecuente asociación de mexicanos con criminales no tiene sustento empírico. Según un estudio del Instituto de Política Pública de California, la tasa de encarcelación para los mexicanos en EE.UU., con y sin papeles, es mucho menor que la de los nacidos en ese país. Lo mismo, para los inmigrantes en general: 297 de cada 100 mil personas nacidas fuera de EE.UU. vivían en 2008 en la cárcel. Para los nativos, la tasa casi se triplicaba: 813 por cada 100 mil.

En su libro de 2012 “Great American City”, el sociólogo Robert Sampson comprobó que el alza de la inmigración en Chicago en los ‘90 se correspondía con retrocesos en las tasas de homicidio. Un estudio de 2014 arrojó conclusiones similares. Pero otro dato de Sampson adquiere relevancia: su estudio advirtió que la “percepción de desorden” aumentaba con la llegada de latinos a los barrios, por mucho que las tasas de criminalidad cayeran.


^